Franquicias con propósito: el modelo sustentable que impulsa Laura Posada

En un escenario donde los consumidores exigen cada vez más compromiso ambiental y social, el sistema de franquicias comienza a consolidarse como un vehículo clave para escalar modelos de negocio con impacto positivo. La moda circular es uno de los rubros que mejor refleja esta transformación, y el caso de Laura Posada es un ejemplo concreto de cómo la sustentabilidad puede integrarse al ADN de una marca y, al mismo tiempo, convertirse en una oportunidad de expansión.

De un ropero personal a un concepto replicable

El proyecto nació en 2018, cuando su fundadora comenzó a publicar en Instagram prendas de su propio ropero que ya no utilizaba. La respuesta fue inmediata: otras mujeres se sumaron acercando sus prendas para ser vendidas bajo el mismo formato. En pocos meses, el volumen de prendas creció de forma exponencial y el modelo evolucionó hacia su primer local físico, bajo una consigna clara: “Prendas Pre-Amadas”.

Lejos de tratarse solo de una tendencia, el concepto se apoya en una problemática concreta. La industria de la moda es una de las más contaminantes del mundo y una de las que más recursos hídricos consume. Frente a este contexto, la propuesta de Laura Posada se alinea con un cambio profundo en los hábitos de consumo, donde reutilizar, extender la vida útil de las prendas y reducir el impacto ambiental se vuelve una elección consciente.

Sustentabilidad como pilar estratégico

La marca se construyó desde el inicio con la sustentabilidad como eje central. El modelo de negocio promueve la economía circular: las prendas ingresan a través de proveedoras locales, se comercializan sin generar stock propio y, en caso de no venderse, se donan a entidades benéficas. De esta manera, se genera un círculo virtuoso que beneficia a todas las partes involucradas: proveedoras, clientas, franquiciados y la comunidad.

Este enfoque no solo responde a una demanda social creciente, sino que también fortalece la propuesta de valor del negocio, diferenciándolo dentro del sistema de franquicias tradicionales.

El salto al sistema de franquicias

Aun en un contexto marcado por la pandemia y la incertidumbre económica, el interés por el concepto no se detuvo. Inversores comenzaron a ver en Laura Posada un negocio escalable, con procesos claros y una operatoria fácilmente replicable. Esa combinación fue clave para iniciar el proceso de profesionalización y preparación para franquiciar.

El sistema se diseñó con una estructura simple y accesible, destacándose por dos aspectos centrales: baja inversión inicial y ausencia de costo de stock, ya que el abastecimiento depende de proveedoras de cada zona. Esto reduce riesgos, optimiza la operación y refuerza el impacto local del modelo.

Franquicias que generan impacto real

Cuando hablamos de franquicias con impacto, no nos referimos únicamente a la expansión geográfica o al crecimiento de las ventas. Se trata de un modelo de negocio que combina crecimiento económico con aportes concretos al medio ambiente y a la sociedad, generando beneficios medibles que van más allá de la rentabilidad tradicional.

Este enfoque se ha consolidado como un segmento emergente dentro del sistema de franquicias, impulsado por tendencias globales de consumo responsable, una mayor presión regulatoria en materia ambiental y una ciudadanía cada vez más exigente con las prácticas empresariales. En este contexto, las marcas que integran propósito, eficiencia operativa y conciencia ambiental no solo logran diferenciarse, sino que construyen modelos más sólidos y sostenibles en el tiempo.

El caso de Laura Posada es un ejemplo concreto de esta evolución. Su desarrollo demuestra que las franquicias con impacto sustentable no solo son posibles, sino también rentables y escalables, incluso en escenarios económicos desafiantes. A través de un modelo basado en la economía circular, la reutilización de prendas y el trabajo con proveedoras locales, la marca logró transformar una problemática ambiental en una oportunidad de negocio replicable.

En un mercado cada vez más competitivo, estos modelos aparecen como una de las grandes oportunidades para el futuro del sistema de franquicias en Argentina: negocios que crecen, se profesionalizan y se expanden, pero que al mismo tiempo generan impacto real, alineando rentabilidad con responsabilidad social y ambiental.

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